viernes, 31 de mayo de 2013

Costa surrealista



Este es un trabajo que he realizado para la universidad. Se trata de un escenario para una hipotética aventura gráfica, y digo hipotética porque no la estoy haciendo ni lo tengo planeado. El trabajo era para una sección dedicada al paisajismo, perteneciente a una asignatura mayor llamada "Proyectos de creación artística". Al principio del cuatrimestre le expliqué a mi profesora lo mucho que me gustan los videojuegos, y le propuse pintar en Photoshop un paisaje para una aventura gráfica, y la idea le pareció cojonuda.
De modo que aquí tenéis el trabajo final, terminado hace unos minutos (y pendiente de entregar hoy mismo). Lo he hecho enteramente en Adobe Photoshop CS5, sin bocetar sobre papel previamente. La resolución original es de 15000x4000px, aunque a internet he subido una versión reducida de 2400x640px.

He estado una semana trabajando en él, y aunque parece un tiempo exagerado, tiene una complicación que tal vez no se aprecie en todos los monitores: las superficies de las rocas cúbicas no son completamente lisas, sino que muestran variaciones de tonos suaves que dejan intuir cierta irregularidad, realizada con muchas pinceladas con distintos niveles de transparencia y oscuridad. El arte digital no es un arte dado a los matices, principalmente por la gran cantidad de tonos que un ordenador es incapaz de reproducir, pero también por la fuerte dependencia que la obra final va a tener del monitor que la reproduzca, y la calidad de contraste del mismo. Sin embargo, me gusta trabajar las cosas de esta forma, puesto que así desarrollo mi sensibilidad tonal, y además, en cierto modo, cuando hago estas cosas las hago "para quien pueda verlo".

Ya he hecho un par de paisajes antes en Photoshop, pero en esta ocasión he aprovechado para probar una técnica que hasta ahora manejaba muy mal, ya que desconocía el truco correcto: pintar primero la imagen en blanco y negro, establecer después el modo de fusión de la capa en "Luminosidad", y pintar por debajo con colores planos. El resultado es el que veis.

Si entramos a analizar la estampa, la verdad es que hay poca cosa que pueda decir, más que nada porque no me gusta demasiado analizar mis propios trabajos. Prefiero que sean los demás los que me digan lo que les inspira. Sin embargo, sí me gustaría señalar un detalle. El primero, son los elementos escultóricos: no es la primera vez que meto una cabeza gigante en un escenario, y es que cuando lo hago, es inspirado precisamente por el Coloso de Constantino (representando al emperador), de la que hoy apenas se conservan unos fragmentos (pie, cabeza, mano, y algún otro trozo suelto) que por fortuna pude ver en Roma hace años. Originalmente era bastante grande, puesto que sólo la cabeza y el cuello ya miden 2'60m. Lo que no recordaba durante la realización de la ilustración, y que me ha alegrado descubrir a posteriori, es que mi subconsciente ha ido más allá de mi memoria consciente, y la mano que he dibujado está colocada en una posición muy parecida a la mano de Constantino: señalando al cielo. Como decía, me ha gustado recordar este detalle, principalmente por las connotaciones que cualquier persona podría sacar a partir del matiz de que la base de la obra sea un emperador derruido. Creo que es algo que le añade bastante interés al paisaje, la verdad.

En fin, de momento eso es todo. ¡Ah!, y sí, la carita del barco está puesta a propósito.

Un saludo, y gracias por leer.